El pistacho

Un fruto con historia

Originario del Cercano Oriente, el “pistachero” o “alfóncigo”, es uno de los árboles de fruto seco más antiguos de la historia. Descrubrimientos arqueológicos en Turquía, indican que los seres humanos han disfrutado del consumo del pistacho desde el año 7000 a. de C.

El pistachero, que prospera en climas calurosos, se difundió del Cercano Oriente al Mediterráneo y rápidamente se volvió un manjar atesorado igualmente por la realeza, los viajeros y plebeyos.

Narra una leyenda que la Reina de Saba decretó que los pistachos fueran alimento exclusivo de la realeza y llegó incluso a prohibir que los plebeyos cultivaran pistacheros para su consumo personal. Nabucodonosor II, antiguo rey de Babilonia, hizo plantar pistacheros en sus fabulosos jardines colgantes para apaciguar las críticas de su mujer que los encontraba monótonos. Además, se cuenta que en Oriente Medio, los amantes se refugiaban bajo los árboles de Pistacho a escuchar el sonido que produce el fruto maduro al abrirse, sinónimo de buen augurio.

Los pistachos se han usado tradicionalmente como colorante y remedio popular de males que van desde el dolor de dientes hasta la esclerosis de hígado. El alto valor nutricional de los pistachos y su larga vida de almacenamiento, también los convirtieron en alimento indispensable en los viajes de los primeros exploradores y comerciantes. Junto con las almendras, los viajeros frecuentemente llevaban pistachos en sus recorridos por la antigua Ruta de la seda, entre China y Europa.

Propiedades

El pistacho es el fruto seco con más vitamina A y son ricos en minerales (potasio, calcio, fósforo e hierro) y proteinas, especialmente arginina, un aminoácido capaz de mejorar el nivel de nuestras defensas y reducir el colesterol malo.

Destaca por su alto contenido en ácido fólico (de especial importancia para las embarazadas) y poseen una gran cantidad de fibra (hasta un 20%), siendo ideales para regular el tránsito intestinal.

Además el pistacho es un alimento cardiosaludable realmente extraordinario por su alto contenido en grasas buenas, entre las que encontramos las monoinsaturadas, ácido oleico y triglicéridos.

También disponen de una importantísima capacidad antioxidante, anticancerígena y rejuvenecedora, derivadas tanto de su contenido en vitamina E como de los fitoesteroles y los carotenos que encontramos en los mismos.

Información nutricional